A pocos días de la esperada final del Mundial de Fútbol de Qatar, una de las selecciones protagonistas enfrenta una inesperada situación: Al menos tres de sus jugadores padecen síntomas de una enfermedad desconocida en occidente, el llamado «virus del camello».
Éstos son Dayot Upamecano y Adrien Rabiot, que ya se perdieron el partido del miércoles pasado ante Marruecos por semifinales; y Kingsley Coman, quien está en duda para el decisivo encuentro del domingo ante Argentina.
El entrenador francés, Didier Deschamps, relató que éstos han presentado un «estado febril» y «síntomas de gripe», y atribuyó la situación a que «es temporada de gripe», a que «las temperaturas han descendido en los últimos días» y a que «los jugadores han tenido que hacer un enorme esfuerzo físico y sus sistemas inmunológicos se resienten».
Ante esto, dijo que han tomado precauciones, como entrenar al aire libre e incrementar el uso de alcohol gel, pero «sin volvernos paranoicos».
Dromedarios infectados trasmiten el virus a las personas
El síndrome respiratorio de Oriente Medio –conocido popularmente como «virus del camello»– es una enfermedad respiratoria viral provocada por el coronavirus MERS-CoV, que es diferente al causante del covid-19 (SARS-CoV-2).
Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fue detectado por primera vez en Arabia Saudita en el año 2012, y desde entonces se han producido casos en varios países de Oriente Medio, Asia Meridional y África.
La entidad explica que es un virus zoonótico, es decir, que se transmite de los animales a las personas. En este caso, los seres humanos se infectan por el contacto directo o indirecto con dromedarios infectados, aunque aún no se conoce bien la vía de transmisión exacta.
También se trasmite de persona a persona por contacto directo. Sin embargo, a diferencia de la influenza o el resfriado común, el MERS-CoV no parece propagarse fácilmente entre las personas de manera comunitaria.
Sí se han registrado brotes focalizados en centros de salud, pero fuera de esos lugares, no se ha detectado una transmisión sostenida de persona a persona en ningún lugar del mundo.
Aproximadamente, el 80% de los casos de infección en seres humanos han sido notificados por Arabia Saudita. La mayoría han sido consecuencia de un contacto directo o indirecto con dromedarios infectados o con personas infectadas en establecimientos de salud.
Hasta la fecha, solo se ha producido un escaso número de casos fuera de Oriente Medio y los afectados son personas que han viajado hace poco a esa zona. Desde fiebre y tos, hasta insuficiencia respiratoria o renal En cuanto a los síntomas de los infectados, van desde la ausencia de síntomas (asintomáticos) o síntomas respiratorios leves, hasta enfermedades respiratorias agudas graves y la muerte.
De acuerdo a la OMS, un cuadro típico del MERS incluye fiebre, tos y dificultad respiratoria. También es frecuente que se desarrolle neumonía. Junto a esto, se han notificado síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Según señala la Clínica Mayo, también pueden verse afectados los riñones y el revestimiento del corazón.









