El Presidente Gabriel Boric protagoniza la portada de la revista Time bajo el titular «The New Guard» («El nuevo guardia»), a cuatro días del plebiscito obligatorio en el que los chilenos decidirán si aceptan o rechazan la propuesta de nueva Constitución.
La prestigiosa publicación aborda su figura y liderazgo en un artículo titulado «El presidente millennial de Chile es un nuevo tipo de líder de izquierda».
«Desde que asumió el cargo en marzo, el líder más joven de la historia de Chile ha estado guiando a su país a través de un momento de incertidumbre histórica», afirma Time.
En la imagen de portada, Boric, de 36 años, aparece de brazos cruzados, con su camisa remangada y con uno de sus tatuajes a la vista.
A través de datos, la revista intenta explicar el espiral de adrenalina política que Chile han vivido desde octubre de 2019: la revuelta por más derechos sociales, el plebiscito de entrada, la redacción de la nueva Carta Magna y el triunfo del exlíder estudiantil en las presidenciales más polarizadas en 30 años.
Según Time, «el ascenso de Boric es parte de un giro regional hacia la izquierda», pero a la vez «es algo nuevo».
«Una generación anterior de izquierdistas latinoamericanos, incluidos muchos que aún están activos en la actualidad, a menudo han hecho sacrificios preocupantes, sin tener en cuenta el medio ambiente, la democracia o los derechos humanos, en busca de una sociedad socialista», destaca.
El 23 de mayo pasado, la revista ya eligió al Presidente entre las 100 personas más influyentes del 2022, junto a otros líderes del Estado del mundo, entre representantes de otras áreas.
EL TEXTO DE LA NUEVA CONSTITUCIÓN «ES UN PASO GRANDE»
En la entrevista con TIME, Boric conversó sobre la Constitución, su ascenso político y su visión de un Chile progresista.
Consultado por su opinión respecto del texto que se plebiscitará este domingo, el Mandatario dijo que «es positivo» y «un avance».
«Creo que aborda temas que, no solamente para Chile sino para el mundo, son muy importantes. Tiene una visión de armonía entre desarrollo y cuidado del medio ambiente que era muy ajena a las constituciones del siglo XX. Incorpora una perspectiva feminista, que es fundamental. Establece un catálogo de derechos tremendamente importante, al cual hay que avanzar de manera progresiva: los derechos de los trabajadores, la distribución de los recursos y el poder en todo el territorio y no solo en Santiago. Tengo una buena opinión del borrador. Siempre hay cosas que se pueden mejorar, y es parte del debate. Pero es un paso grande», afirmó.
ESCENARIO POST-PLEBISCITO
Respecto del escenario post-plebiscito, Boric señaló que «Chile decidió en el plebiscito de octubre del 2020 tener una nueva Constitución. Y decidió que esa nueva Constitución tenía que ser escrita por un órgano especialmente electo para ese fin. Y ese mandato sigue vigente».
«Si eventualmente llegara a ganar el Rechazo, que es legítimo, hay que continuar con ese mandato del pueblo», afirmó.
«Eso es lo que nosotros como Gobierno, por lo menos, vamos a hacer, porque entendemos que hay un mandato del pueblo: no es un capricho. El pueblo ya se pronunció respecto a eso. Se podrán estudiar los detalles pero ese es el mandato principal», sostuvo el gobernante.
Ante el destino de la amplia agenda de derechos sociales de su Gobierno si gana el Rechazo, el Presidente remarcó que hay un «consenso sobre la necesidad de una nueva Constitución, y sobre la actualización de las bases de convivencia sigue vigente. Yo estoy convencido de que vamos a llegar a buen término, independiente del resultado del 4 de septiembre».
«Ahora nosotros como Gobierno tenemos el deber de gobernar, independiente de lo que pase. Hay problemas que van más allá de la discusión constitucional. El alza del costo de la vida, la inflación, la seguridad, los derechos de la infancia, la educación, la reforma de salud, la reforma tributaria. Todo eso lo vamos a seguir haciendo. Si es que eventualmente ganara el Rechazo, nos demoraremos un poco más pero vamos a llegar igual», afirmó.
VIOLENCIA EN EL SUR: «EN UN COMIENZO HUBO ALGO DE VOLUNTARISMO EN CÓMO ABORDARLO»
Boric también abordó su decisión de decretar estado de excepción en la Región de La Araucanía y parte de la Región del Biobío, en medio de la escalada de violencia en el sur, después de haber votado en contra de medidas parecidas durante la presidencia de su predecesor, Sebastián Piñera.
«Yo creo que efectivamente en un comienzo hubo algo de voluntarismo en cómo abordarlo. Pero yo sigo convencido de que el estado de excepción no es la solución.Nosotros tuvimos que decretar estado de excepción porque efectivamente teníamos problemas de seguridad muy grandes. Pero yo estoy convencido de que la solución va a pasar por un diálogo político con el pueblo mapuche y el Estado chileno», sostuvo el Jefe de Estado.
«Se cumplen próximamente 200 años del tratado de Tapihue, que fue un tratado en 1825 entre el estado Chileno y el pueblo Mapuche que estableció cuál era la relación que iban a tener en ese momento. Yo creo que es momento de parlamentar. Y forjar una nueva relación que no está basada en la violencia, ni en la exclusión, ni en la pobreza. Y ese es donde está concentrado lo principal de nuestros esfuerzos», apuntó.
Según Boric, «desgraciadamente hay algunos grupos que no son representativos de todo el pueblo mapuche pero que tienen poder de fuego, que no tienen ningún interés ni voluntad de diálogo, y a ellos—a quienes no tienen intención de dialogar y que utilizan la fuerza para tratar de imponer su punto de vista—tienen que enfrentarse al estado de derecho como corresponde a todos los chilenos».
Consultado por los riesgos para los derechos humanos que supone militarizar una zona donde viven los civiles, el Presidente subrayó que «lo que nosotros hemos hecho es una protección y resguardo de las rutas. Y los militares no están autorizados para intervenir en situaciones de orden público común. Si es que hay un enfrentamiento, con armas, hay ciertos protocolos. Nosotros vamos a ser muy estrictos y lo estamos siendo en resguardar de que no haya ningún tipo de violación a los derechos humanos. Llegamos con ese compromiso. No podemos desconocerlo ahora».









