“Orbán files” dejan muda a La Moneda
La onda expansiva finalmente llegó a Chile. No a cualquier lugar, sino al corazón mismo del nuevo Gobierno. Sin previo aviso, los “Orbán files” se instalaron en La Moneda apenas se reveló que la investigación anunciada por el electo primer ministro húngaro, Péter Magyar, alcanzaba a una organización de extrema derecha que presidió José Antonio Kast, tal como reveló la Unidad de Investigación de El Mostrador.
- La indagatoria busca aclarar si el Gobierno de Viktor Orbán financió ilegalmente a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y a otros grupos de la red transnacional de organizaciones de ultraderecha que hicieron de Budapest su centro de operaciones –entre ellos, Political Network for Values (PNfV), liderado por Kast entre 2022 y 2024–.
Sobre la CPAC –la conferencia conservadora que agrupa a partidos, fundaciones y centros de pensamiento de extrema derecha radical–, el actual Mandatario ha dicho que con ella comparte “principios y desafíos comunes”. Respecto a Orbán, ha comentado que el líder del partido Fidesz ha sido una “inspiración”, al punto que aseguró en una entrevista que le gustaría que lo llamaran el “Orbán chileno”.
- Ahora que el caso aterrizó en La Moneda, el silencio ha sido total. Pero una cosa es el mutismo del Gobierno y, otra, los hechos que al final terminan hablando por sí solos. Porque el mismo día en que El Mostrador publicó la noticia sobre los “Orbán files”, una comitiva del think tank húngaro Mathias Corvinus Collegium (MCC) –la principal estructura doctrinaria de las ideas del orbanismo– visitó la sede de la Academia Diplomática de Chile Andrés Bello, generando molestia en círculos diplomáticos, por tratarse de un centro de pensamiento acusado de corrupción en Hungría.
El MCC ha recibido aportes millonarios del Estado húngaro. En 2022, el think tank fue financiado con 1.700 millones de dólares por parte del Gobierno de Orbán, equivalentes casi al presupuesto total de la educación en el país. Parte de estos fondos se habrían utilizado para financiar la cumbre de la CPAC de ese mismo año, cuya anfitriona fue la Political Network for Values, encabezada en ese tiempo por José Antonio Kast.
- La PNfV es una corporación sin fines de lucro, lanzada el 5 de diciembre de 2014, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Sus fundadores son los españoles Jaime Mayor Oreja–cofundador del Partido Popular– y Lola Valverde –directora de Desarrollo de la Fundación Europea Sociedad y Educación–, junto al expolítico y activista conservador mexicano, Rodrigo Iván Cortés. Kast se incorporó en 2015.
El organismo ha sido identificado como un grupo de odio contrario a las disidencias sexuales, enfocado en la recuperación de valores en torno a la familia, la vida y la libertad religiosa, con raíces en el extremismo católico y mesiánico, y vínculos con El Yunque, CitizenGo, Opus Dei, Heritage Foundation, Hazte Oír y el partido Vox, entre otros.
- Según diversas investigaciones, la Political Network for Values ha recibido aportes de la Alliance Defending Freedom, el Jewish Institute for Global Awareness–de los empresarios y líderes homofóbicos Arthur Goldberg y Elaine Berk–, la Red de Acción Ética Política (RAEP) de México y el Center for Fundamental Rights, un centro de pensamiento húngaro acusado de recibir dinero de Orbán, para financiar la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC).
Todo este ecosistema de influencia ideológica que conformó una red transnacional de organizaciones radicales de derecha, hoy está en la mira de las nuevas autoridades de Hungría, que buscan saber si detrás de las cumbres, encuentros internacionales, patrocinios y subvenciones a escuelas de liderazgo, existen antecedentes sobre financiamiento ilegal de campañas políticas. Ese es el gran temor detrás de la indagatoria.
- El tema ya llegó a Estados Unidos. Un joven congresista demócrata, Mike Levin, acaba de solicitar a distintas instituciones del Estado norteamericano–Servicio de Impuestos Internos, Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Elecciones– que se pronuncien sobre los fondos que habría recibido la CPAC por parte del Gobierno húngaro. Mientras lentamente comienzan a verse los efectos en cadena de la investigación, La Moneda ha preferido guardar un silencio absoluto. No se sabe, hasta ahora, por cuánto tiempo más.
Fuente: El Mostrador.









