La última encuesta Cadem muestra una percepción más negativa de los chilenos respecto del impacto de la inmigración en el país; un 90% de las personas cree que Chile debería tener una política migratoria con más restricciones.
Pese a esto, el ingreso de los inmigrantes al mercado laboral ha sido significativo; según los últimos datos del INE, los extranjeros ocupan el 11% del total de empleos en el país, más del triple del 3,2 que representaban una década atrás, lo que implica desafío para las políticas públicas, según economistas y gremios empresariales lo principal sería lograr un mayor control migratorio y formalización de los trabajadores extranjeros.
En ese contexto, el subsecretario del Trabajo Giorgio Boccardo sostuvo que «una migración ordenada, segura y regular se vuelve un elemento esencial para garantizar procesos de inclusión que sean efectivos y maximicen las contribuciones de la movilidad humana al desarrollo del país».
Por actividad económica, el sector con mayor prevalencia de extranjeros es «alojamiento y servicios de comida», donde representan el 25,7 del total de ocupados.
En relación a la informalidad, según las cifras del INE, a febrero de este año, el 31,1% de los ocupados inmigrantes era informal mientras que hasta el 2018 bordeaba el 26% y los ocupados bolivianos tienen una inserción informal considerablemente más elevada que el resto, con una tasa de 46,4%.









