La nueva variante del Covid-19, Ómicron, no sólo encendió las alarmas en el mundo por su rápida propagación, sino que también se hizo más temida por desencadenar síntomas alejados a los que la población mundial había acostumbrado a relacionar con el coronavirus.
Y es que, desde hace ya dos años, la gente se ha guiado ante tres señales: tos persistente, fiebre y la pérdida del gusto o el olfato. Sin embargo, esta nueva variante desencadena síntomas diferentes a todas las variantes anteriores.
Específicamente, y hasta el momento, esta nueva variante posee un 29% menos de hospitalizaciones que la cepa que surgió en 2019 y un 23% menos en comparación con la variante Delta.
Los expertos aseguraron que existe una serie de síntomas diferentes a los acordados. Entre ellos, el signo temprano más común fue una garganta irritada, seguida de congestión nasal, tos seca y mialgia, que se manifiesta en dolor lumbar.
Estos nuevos síntomas podrían significar la confusión en las personas, ya que la irritación en la garganta podría ser parte de un resfriado, así como los dolores de espalda baja podría ser una molestia común. Es por eso que, en caso de sospechar estar contagiado, lo ideal es realizarse un test para así evitar contagios.
Cuando la variante apenas llevaba sólo unos días en el mundo, ya se habían señalado síntomas como dolor muscular, fatiga intensa y pulso elevado.
Pese a que los signos no serían graves, se afirma que en cualquier momento sí podrían presentarse algunos casos más complicados con la Ómicron. La gente no debe malinterpretar cuando se dice que no es tan peligrosa.
En tanto, se explicó que los vacunados suelen tener síntomas leves y experimentan menos acumulación de dolores.









