Desde hace 14 años se tramita en el Congreso la reforma a la Ley de Control de Armas, proyecto que pretende restringir al máximo la posibilidad de que civiles compren armamentos, limita el número de armas inscritas, prohíbe la tenencia de cierto tipo de estas y obliga a coleccionistas a tener un máximo de 20 piezas.
Las estadísticas que maneja la autoridad demuestran que poco más de la mitad de las armas incautadas a delincuentes provienen de robos a particulares, es decir, el arma que se pensó como un elemento de defensa, termina haciendo exactamente lo contrario.
Es en medio de esta polémica que un grupo de ciudadanos que se oponen a la iniciativa creó la Asociación Chilena del Rifle (ACDR), entidad que está pronta a legalizar su existencia.
En un correo electrónico la asociación asegura que la razón de su existencia es precisamente oponerse al proyecto de control de armas. Según consideran, el propósito de la reforma es «arrebatar por medios violentos el derecho a los chilenos respetuosos de la ley de poseer y utilizar armamento para su protección. Además de coartar la práctica de algunos deportes y de la cacería sustentable».
En la web de la asociación se encuentra una serie de testimonios como el de Raúl Moya, padre de la pequeña Tamara, menor que fue asesinada por un delincuente en medio de una encerrona en febrero pasado.
En tanto, el director de la agrupación, Ciudadano Seguro, Daniel Rozowski, fue enfático en señalar que es mejor que un arma esté en manos de personas buenas y honorables, antes que sea utilizada por delincuentes.
El proyecto de ley, aseguran desde la ACDR, va en la dirección opuesta al sentir ciudadano, ya que en los últimos años existe un aumento de armas inscritas para defensa personal y de personas que concurren a polígonos para aprender a utilizarlas responsablemente.
Fuente;Meganoticias









