El seremi de Agricultura Eduardo Winkler señaló que esta temporada “hemos detectado una inquietud creciente por la presencia de esta plaga, sobre todo en frutales de la pequeña agricultura y quisimos entregar herramientas para manejar el problema. Se trata de una plaga con que debemos aprender a convivir, está presente en Chile y en nuestra Región y se puede minimizar su impacto si introducimos ciertas prácticas de manejo integrado y cultural, como la limpieza del huerto, instalación de trampas con atrayentes alimenticios, control químico y mecánico, entre otros”.
La autoridad apuntó que, a través de un convenio, el SAG y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) realizarán capacitaciones a asesores técnicos y se proveerá de un stock de trampas a pequeños agricultores afectados con la problemática.
Carolina Giovannini, ingeniero agrónomo, encargada regional de Protección Agrícola y Forestal del SAG, señaló que los principales hospederos de la mosca Drosophila suzukii son frutales de piel suave, delgada y en estado de maduración, como los cerezos, frambuesas, arándanos y frutillas. Además, especificó que la presencia de esta mosca afecta la calidad de la fruta, pero no provoca daños a la salud humana.
“Es clave el rol de los productores en el control y manejo integrado de sus huertos frutales para disminuir las poblaciones de la plaga y mantenerla en niveles que permitan convivir con ella y con daños mínimos a la producción”, sostuvo la profesional del SAG.









