Nuestro departamento de prensa realizó un recorrido por las estaciones de servicio de la ciudad de Osorno, donde se pudio apreciar que las alzas en los combustibles de 93, 95, y 97 octanos han aumentado significativamente.
Los precios de las bencinas de 95 y 97 octanos fluctúan entre los 1008 y 1034 pesos. En tanto la bencina de 93, llega a lo 982 pesos por litro. Asimismo, el Diesel Ultra tiene un valor de 746 pesos por litro.
Pese al buen discurso de los candidatos presidenciales, son pocos los que se han referido con fuerza al tema. Aunque, cada vez que se repiten estas alzas, aparece sobre la mesa el debate sobre la mantención o no del impuesto específico a los combustibles.
Recordemos que este impuesto fue creado por una razón específica por los años 80. Se trata de los gravámenes que establece la ley tributaria aplicados al diésel y a la gasolina. Fueron creados para financiar la reconstrucción de las carreteras y caminos dañados durante el terremoto de marzo de 1985. Pero claro, al parecer quedó gustando a todos los gobiernos, porque significa más recaudación de dinero para el Estado chileno.
En efecto, existen iniciativas y buenas intenciones de algunos parlamentarios y candidatos al parlamento que busca rebajar en un 50% el impuesto específico a los combustibles, pero hasta el momento solo está en el discurso de campaña.
Una iniciativa que claramente no será de fácil aprobación de llegar al parlamento “con seriedad”, pues diversos cálculos indican que ese recorte del 50% implicaría al menos 973 millones de dólares menos de recaudación para las arcas fiscales.










