Este martes comenzó a circular un borrador con 12 principios o bases constitucionales que lograron destrabar los partidos del oficialismo, acompañados por la Democracia Cristiana, con los de la oposición y el movimiento Amarillos por Chile en la extensa reunión que sostuvieron el último viernes para el nuevo proceso constituyente.
El documento establece que Chile es «una República democrática, cuya soberanía reside en el Estado»; que el «Estado de Chile es unitario y descentralizado»; que «la Constitución reconoce a los pueblos indígenas que habitan su territorio como parte de la nación chilena, que es una e indivisible», lo que le cerraría la puerta a la plurinacionalidad; que «Chile es un Estado social y democrático de derecho» y que «Chile tiene tres poderes separados e independientes entre sí».
También apunta a fijar la autonomía en ciertos órganos como el Banco Central, el derecho a la vida, la subordinación civil de las policías y las Fuerzas Armadas, y a mantener los cuatro estados de excepción constitucional que existen en la actual Carta Fundamental.
De todos modos, todavía se trata de un borrador, precisan los parlamentarios participantes de la instancia. «Es muy difícil, cuando no se ha cerrado el acuerdo completo, decir que está a firme; cualquier cosa está siempre sujeta a revisión mientras no esté firmado el acuerdo definitivo y total», dijo el diputado UDI Guillermo Ramírez.
Su par Diego Ibáñez, de Convergencia Social, acotó que «son debates que todavía están abiertos, no hay nada cerrado mientras no esté la integralidad del acuerdo sobre encima de la mesa con la firma de todos los partidos».
CHILE VAMOS PROPUSO CREAR MECANISMO QUE FISCALICE LOS BORDES
Este martes las mencionadas fuerzas políticas volvieron a reunirse en una bilateral, en la que Chile Vamos solicitó formalmente establecer un mecanismo que haga exigible las bases constitucionales que se acuerden: proponen que pueda llevarlo a cabo un equipo ad hoc integrado por políticos y expertos, un órgano político como el Senado o un organismo jurisdiccional como la Corte Suprema o el Tribunal Constitucional.
El oficialismo y la DC, que se dicen abiertos a todas las propuestas, analizan la idea. No obstante, que aquel mecanismo de fiscalización pueda aplicarlo el Congreso Nacional no cayó bien en el timonel del Partido Comunista, el exdiputado Guillermo Teillier.
«No me gusta mucho. Fui parlamentario, y creo que es demasiado un traje a la medida. Yo creo que está bien que el Congreso estipule estos bordes porque los va a tener que discutir, y hasta ahí creo que llega su papel», opinó.
Con las bases, principios o bordes casi listos, aún resta definir el mecanismo u órgano al que se le encargará la redacción de la nueva Constitución, sobre el cual, en primera instancia, hay consenso para que sea más acotado en tamaño, en el que los independientes participen en listas de partidos, que tenga paridad de género, que se busque una fórmula para la participación de pueblos indígenas y que el plebiscito de salida y quizás de entrada sea con voto obligatorio.
Mañana miércoles continuarán las reuniones bilaterales, y el jueves, en Santiago, se retomarán las negociaciones en la mesa ampliada que componen los partidos con representación parlamentaria, en la que se espera sea presentado el documento de acuerdo sobre las bases.
Así, para «la reunión del viernes, esperamos que ya sea definitivamente para empezar la conversación respecto del mecanismo, del órgano encargado de redactar al nuevo texto constitucional», comentó el presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, Raúl Soto (PPD).
Además, recalcó que «hay bastante consenso, y diría transversal y unánime, de que todos los eventos electorales, incluidos los de este nuevo proceso constituyente deben necesariamente tener voto obligatorio».









