El Partido de la Gente (PDG) dio un giro brusco y anunció que el entendimiento simplemente no va más. La bancada de 13 diputados bajó el pulgar a la idea de legislar la Ley Miscelánea —o Plan de Reconstrucción Nacional, como lo denominó el Gobierno—, y dejó al Ejecutivo con un flanco abierto justo en la antesala de una votación clave en la Cámara.
El encargado de comunicar el portazo fue el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, quien no se guardó nada. “No están las condiciones para avanzar”, dijo, apuntando a que el texto que llegó desde el Ejecutivo está lejos de lo comprometido en la mesa de negociación. En simple: para el PDG, lo acordado no apareció en el papel.
El quiebre tiene un eje bien concreto. Según Valenzuela, el corazón del conflicto era la devolución del IVA en medicamentos y pañales, una de las banderas que el partido había puesto sobre la mesa. Pero lo que llegó, aseguran, fue otra cosa: “un bono muy restringido que básicamente no llegaba al segmento que nosotros estamos defendiendo”, acusó.
El diputado Fabián Ossandón reforzó la crítica en la misma línea, apuntando directamente a la responsabilidad del Ejecutivo. “El Gobierno no cumplió su palabra. Hoy nos presentó un proyecto de ley que no considera en nada a la clase media”, lanzó, dejando instalado el concepto de incumplimiento como eje del quiebre.
En medio del enojo, Valenzuela endureció el tono y apuntó a lo que, a su juicio, fue una forma de dilatar la discusión. “Aquí tenemos que avanzar, pero con diálogos concretos”, dijo. Y remató con una frase que encendió el debate político: “Nosotros no estamos para prestarnos para este tipo de juegos”.
El diagnóstico del PDG es aún más categórico. Si el proyecto no recoge sus condiciones, no se trata solo de una diferencia puntual, sino de un problema mayor. “Si la iniciativa no está acorde, es todo el Gobierno el que está fallando”, advirtió Valenzuela, elevando el costo político del traspié.
Fuente: El Mostrador.









