Opinión
Esta semana, Instituto Profesional Santo Tomás Osorno abrió su proceso de admisión 2027 para sus carreras técnicas y profesionales. Es un buen momento para volver sobre una de las decisiones más determinantes para quien egresa de enseñanza media: qué camino tomar. Universidad, Instituto Profesional o Centro de Formación Técnica no son peldaños de una misma escalera de prestigio, sino rutas distintas que responden a proyectos de vida distintos.
Las cifras lo confirman. Según el Informe de Matrícula 2026 del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), cerca del 45% de quienes cursan pregrado en Chile (613.122 estudiantes) lo hace en Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP), y en primer año el subsistema técnico profesional concentra el 56,5% de los nuevos estudiantes, por primera vez desde que existen registros. La Educación Superior Técnico Profesional (ESTP) no es una alternativa menor: cada técnico y profesional que egresa se incorpora rápido a la fuerza productiva, eleva la empleabilidad regional y sostiene industrias completas, desde la salud hasta la construcción.
Ese crecimiento ha ido de la mano de la calidad. Hoy el 97,8% de la matrícula de pregrado está en instituciones acreditadas. Pero no todas las acreditaciones son iguales, y aquí Santo Tomás tiene una noticia que compartir. El Instituto Profesional Santo Tomás acaba de ser acreditado en nivel de excelencia por 7 años, el máximo que contempla el sistema, y se suma así al Centro de Formación Técnica Santo Tomás, que ya contaba con acreditación de excelencia por 6 años.
¿Por qué importa este resultado? Porque la acreditación es una evaluación externa que revisa cómo una institución enseña, se gestiona, se vincula con su entorno y asegura su propia calidad. Alcanzar el nivel de excelencia significa que esos procesos funcionan de manera consistente en toda la institución, también en Osorno. Para quien escoge Santo Tomás, esto se traduce en respaldos concretos: carreras pertinentes al mundo del trabajo, docentes y equipamiento a la altura, acompañamiento durante toda la trayectoria formativa y un título que llega avalado ante los empleadores. La calidad ya no es una promesa, es un estándar verificable.
La Educación Técnico Profesional también abre una puerta a quienes no pudieron estudiar en su momento: la mitad de quienes hoy retoman sus estudios en modalidades flexibles tiene 35 años o más. Hacerlo en una institución de excelencia asegura que ese esfuerzo, compartido con trabajo y familia, tenga el respaldo que merece. A esto se suma la expansión de carreras que, en modalidad presencial, incorporan asignaturas virtuales, lo que permite compatibilizar estudio con trabajo, familia y otras responsabilidades, ampliando el acceso a quienes antes veían la educación superior como algo lejano.
Elegir una carrera es, ante todo, un acto de autogestión, y debe hacerse con información real: acreditación, vinculación con el sector productivo, empleabilidad y continuidad de estudios. Ir “más allá de la media” no es solo terminar la enseñanza media: es atreverse a construir, con información y autonomía, un futuro profesional propio. Hoy, quienes eligen Santo Tomás pueden dar ese paso con la certeza de formarse en instituciones de excelencia.
Fuente: Directora Académica del IP CFT Santo Tomás Osorno, Ingrid Lazen.









