Los ministros de Asuntos Exteriores de al menos 25 países occidentales han criticado duramente a Israel por el suministro de ayuda a Gaza, al tiempo que el Ministerio de Salud del territorio indicó que más de 1.000 personas han muerto buscando ayuda humanitaria allí desde finales de mayo.
El Ministerio de Salud palestino no especificó el lugar de las muertes, pero según Naciones Unidas, la mayoría de las víctimas se produjeron mientras la gente se dirigía a los centros de distribución de ayuda operados por la controvertida Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, en inglés), respaldada por Israel y Estados Unidos, que comenzó a operar el 27 de mayo.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han reconocido haber realizado disparos de advertencia contra la multitud en algunos casos y han negado su responsabilidad en otros incidentes. A finales de junio, el ejército afirmó haber “reorganizado” las rutas de acceso a los puntos de ayuda para minimizar la “fricción con la población”, pero las matanzas han continuado.
En su declaración del lunes, los ministros de Asuntos Exteriores occidentales afirmaron que “el sufrimiento de los civiles en Gaza ha alcanzado nuevos niveles”.
“El modelo de prestación de ayuda del gobierno israelí es peligroso, impulsa la inestabilidad y priva a los gazatíes de su dignidad humana. Condenamos la distribución gradual de la ayuda y el asesinato inhumano de civiles, incluidos niños, que intentan satisfacer sus necesidades más básicas de agua y alimentos”, afirmaron.
Los ministros de Asuntos Exteriores de Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Nueva Zelandia, Noruega, Polonia, Portugal, Eslovenia, España, Suecia, Suiza y el Reino Unido firmaron la declaración, junto con el comisario de la Unión Europea para la Igualdad, la Preparación y la Gestión de Crisis.
Según el Ministerio de Salud en Gaza, 99 personas murieron y al menos 650 resultaron heridas mientras intentaban obtener ayuda en las últimas 24 horas.
Un total de 1.021 personas han muerto y 6.511 han resultado heridas mientras buscaban suministros desde finales de mayo, según el ministerio, que añadió que el número total de muertos desde el inicio de la ofensiva israelí asciende ahora a 59.029.
Entre el 2 de marzo y el 21 de mayo, Israel impuso un bloqueo de 11 semanas a la ayuda a Gaza, y desde entonces las agencias de la ONU han alertado sobre los crecientes niveles de hambruna y desnutrición en el territorio.
Las organizaciones de ayuda humanitaria siguen teniendo, en su mayoría, restringida la entrada al enclave, e Israel afirma que lo hace para evitar que Hamás robe suministros.
Los ministros de Asuntos Exteriores calificaron de “horrible” que tantos palestinos hayan muerto mientras buscaban ayuda. “La negación por parte del Gobierno de Israel de asistencia humanitaria esencial a la población civil es inaceptable. Israel debe cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario”, declararon.
E instaron al gobierno israelí a levantar de inmediato las restricciones a la ayuda a Gaza y a permitir que las organizaciones humanitarias, incluida la ONU, realicen su trabajo allí de forma segura y eficaz.









