Carlos Alcaraz escribió este domingo una de las páginas más memorables de la historia del tenis mundial. El español conquistó por primera vez el Abierto de Australia y, con apenas 22 años, se transformó en el jugador más joven de todos los tiempos en ganar los cuatro torneos de Grand Slam, consolidándose definitivamente como una leyenda del deporte.
El hito no fue menor considerando el rival que tuvo al frente en la final: Novak Djokovic, uno de los máximos referentes de la historia del tenis. Alcaraz se impuso por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 en un partido de poco más de tres horas, mostrando una capacidad de reacción y madurez competitiva que explican su dominio actual en el circuito.
La final comenzó cuesta arriba para el español. ‘Nole’ fue superior en el primer set, castigando con su derecha y aprovechando dos quiebres para llevárselo con claridad por 6-2. En ese tramo, el murciano se mostró incómodo y errático, sin encontrar respuestas ante la solidez del serbio.
Una remontada de campeón y un cierre para la historia
Sin embargo, la historia cambió radicalmente en el segundo parcial. Alcaraz se soltó, elevó su intensidad desde el fondo de la cancha y devolvió los quiebres para igualar el marcador con un contundente 6-2. A partir de ahí, el español tomó el control del partido, dominando también el tercer set por 6-3 frente a un Djokovic que comenzaba a evidenciar desgaste físico.
El cuarto set fue el más dramático y emotivo. Djokovic resistió como pudo, salvando ocho break points en el primer game y estirando el desenlace hasta el límite. Ambos mantuvieron sus servicios hasta el 6-5 en favor del español, momento en el que Alcaraz logró el quiebre decisivo para cerrar el partido y desatar la celebración.
Con este triunfo, Alcaraz suma su séptimo título de Grand Slam y completa el póker de los grandes torneos en una edad inédita para el tenis moderno. Un triunfo de una leyenda joven frente a otra consagrada.
Fuente: Radio Agricultura.









